{"id":3100,"date":"2018-04-25T01:45:32","date_gmt":"2018-04-25T04:45:32","guid":{"rendered":"https:\/\/cmsf.org.ar\/sitio\/?p=3100"},"modified":"2018-04-25T01:45:32","modified_gmt":"2018-04-25T04:45:32","slug":"el-villano-y-el-perdon-en-el-cafe-filosofico-del-colegio-de-medicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/colmedicosantafe1.org.ar\/?p=3100","title":{"rendered":"&#8220;El villano y el perd\u00f3n&#8221; en el Caf\u00e9 Filos\u00f3fico del Colegio de M\u00e9dicos"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"pull-left size-full wp-image-3099\" style=\"margin: 5px;\" src=\"https:\/\/colmedicosantafe1.org.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/villano1.jpg\" width=\"200\" srcset=\"https:\/\/colmedicosantafe1.org.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/villano1.jpg 610w, https:\/\/colmedicosantafe1.org.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/villano1-300x148.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/>El martes 8 de mayo se realizar\u00e1 un nuevo encuentro del &#8220;Caf\u00e9 Filos\u00f3fico&#8221; organizado por el Colegio de M\u00e9dicos de Santa Fe. El tema de conversaci\u00f3n ser\u00e1 &#8220;El villano y el perd\u00f3n. Reflexiones filos\u00f3ficas sobre lo imposible y lo plausible&#8221;. La coordinaci\u00f3n estar\u00e1 a cargo del Doctor en Filosof\u00eda Federico Viola. La actividad es abierta a todo p\u00fablico y se entregan certificados de asistencia.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El pr\u00f3ximo martes 8 de mayo, a las 20.30 horas, se realizar\u00e1 un nuevo encuentro del &#8220;Caf\u00e9 Filos\u00f3fico&#8221; organizado por el Colegio de M\u00e9dicos de Santa Fe, en la sede de calle 9 de Julio 2464.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n, el tema de conversaci\u00f3n ser\u00e1 &#8220;El villano y el perd\u00f3n. Reflexiones filos\u00f3ficas sobre lo imposible y lo plausible&#8221;. \u00a0Como disparador, el coordinador del espacio Federico Viola, presentar\u00e1 el abordaje te\u00f3rico del tema a partir de una entrevista realizada a Jacques Derrida en el programa televisivo de France Culturel, el 17 de septiembre de 1998.<\/p>\n<p>El ciclo del Caf\u00e9 Filos\u00f3fico es un espacio de conversaci\u00f3n sobre temas que conectan la ciencia del pensar con los problemas e interrogantes que nos afectan en la cotidianeidad.<\/p>\n<p>Esta actividad es abierta a todo p\u00fablico.<\/p>\n<p>Se entrega certificado de asistencia y al finalizar se compartir\u00e1 un brindis con los participantes.<\/p>\n<p><strong>Federico Viola<\/strong><\/p>\n<p>Doctor en Filosof\u00eda (Universidad de Friburgo, Alemania), Licenciado en Filosof\u00eda (UNL, Argentina), Profesor en Ense\u00f1anza Cristiana y Filosof\u00eda (Instituto San Juan de Avila, Santa. Fe, Argentina). Entre 2013 y 2015 Docente en la Universidad de Friburgo. Autor del libro &#8220;Der Kairos der Liebe. Das Konzept der Gerechtigkeit bei Emmanuel Levinas&#8221; y de otras publicaciones acad\u00e9micas aparecidas en revistas cient\u00edficas de Europa y Am\u00e9rica Latina. \u00c1reas de inter\u00e9s: \u00c9tica, Teor\u00eda de la justicia, Filosof\u00eda del lenguaje, Nuevas tecnolog\u00edas, TICs, Educaci\u00f3n e inform\u00e1tica.<\/p>\n<p><strong>Justicia y perd\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>Extractos de la entrevista a Jacques Derrida de Antoine Spire en Staccato, programa televisivo de France Culturel, del 17 de septiembre de 1998; traducci\u00f3n de Cristina de Peretti y Francisco Vidarte.<\/em><\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Pr.: \u2014Frente a la vertiente religiosa del perd\u00f3n, que se puede aceptar o no, podemos preguntarnos si un perd\u00f3n \u00fanicamente pol\u00edtico, que generalmente se denomina una amnist\u00eda, puede ser suficiente para que haya una reconciliaci\u00f3n real del pa\u00eds, y si la dimensi\u00f3n pol\u00edtica del perd\u00f3n no debe ir necesariamente acompa\u00f1ada de una dimensi\u00f3n moral\u2026<\/p>\n<p>D.: \u2014Se puede entender la reticencia de algunos ante el car\u00e1cter propiamente religioso de la noci\u00f3n de perd\u00f3n. Antes de intentar tratar esta cuesti\u00f3n, es preciso no obstante tener en cuenta el siguiente hecho geopol\u00edtico: hoy en d\u00eda las escenas de perd\u00f3n se multiplican sobre la superficie de la tierra; algunos jefes de Estado piden perd\u00f3n a una poblaci\u00f3n o a otros Estados en Europa y en el mundo entero. Hay que preguntarse qu\u00e9 es lo que significa esa generalizaci\u00f3n de la escena del perd\u00f3n, noci\u00f3n que, una vez que se le ha reconocido su valor religioso, no deja sin embargo de seguir siendo extremadamente equ\u00edvoca. Dicha generalizaci\u00f3n significa que el valor religioso, digamos b\u00edblico, judeo-cristiano e isl\u00e1mico del perd\u00f3n, est\u00e1 marcando el conjunto del espacio geopol\u00edtico m\u00e1s all\u00e1 de las instancias propiamente estatales.<\/p>\n<p>Por otra parte, tambi\u00e9n hay que entender que, por volver a Sud\u00e1frica, aquellos que le reprochan a Tutu cristianizar la escena de la Comisi\u00f3n tienen muchos argumentos, entre otros que la propia palabra perd\u00f3n no es traducible en todas las lenguas sudafricanas. Ahora bien, la Constituci\u00f3n sudafricana tambi\u00e9n es notable por el hecho de reconocer once lenguas nacionales que tienen, todas ellas, el mismo derecho. Me explicaron que, en tal o cual otra lengua, no inglesa o no europea, la palabra por la que se traduce \u00abperd\u00f3n\u00bb tiene muchas otras connotaciones. Ese es ya un enorme problema de tradici\u00f3n cultural y religiosa. Tambi\u00e9n hay que preguntarse por qu\u00e9 esta comisi\u00f3n ha sido posible en Sud\u00e1frica y no en otra parte: en Argelia, en Francia, en Yugoslavia, en todos los lugares en donde ciertos traumas han afectado a cuerpos nacionales. Considero que \u00e9ste es un magn\u00edfico hilo conductor para el an\u00e1lisis de las tradiciones pol\u00edticas. En Sud\u00e1frica era preciso que el Estado-naci\u00f3n fuese lo bastante joven y el apartheid una cosa reciente (post-colonial, no hay que olvidarlo) como para no apelar a una tradici\u00f3n jur\u00eddica suficientemente s\u00f3lida para tratar esos problemas, tal y como se har\u00eda en Francia o en cualquier viejo pa\u00eds europeo y, no obstante, ya lo suficiente y firmemente establecido como para que todo el mundo, empezando por Mandela, aceptase salvar dicho Estado-naci\u00f3n. Ahora bien, la condici\u00f3n para salvar el cuerpo del Estado-naci\u00f3n es ese intento de reconciliaci\u00f3n. Entre perd\u00f3n y reconciliaci\u00f3n tambi\u00e9n hay muchos problemas, pero supongo que volveremos sobre ello m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Pr.: \u2014En el seminario que, desde hace un a\u00f1o, dirige usted en la EHESS y que tiene como tema el perd\u00f3n y el perjurio, reflexiona usted sobre la identidad de ese perd\u00f3n insistiendo en su relaci\u00f3n con el tiempo. En cierto modo, el pasado es impasable, dice usted, pero al mismo tiempo el perd\u00f3n no debe engendrar el olvido. Usted afirma, siguiendo a Jank\u00e9l\u00e9vitch, que hay una posibilidad de perd\u00f3n, pero que tambi\u00e9n hay un deber de no-perd\u00f3n con el fin de que algunas cosas queden marcadas de forma indeleble en la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>D.: \u2014Es Jank\u00e9l\u00e9vitch el que habla, en una situaci\u00f3n determinada, de deber de no-perd\u00f3n. Jank\u00e9l\u00e9vitch ha escrito dos textos en donde trata del perd\u00f3n: un libro filos\u00f3fico sobre el perd\u00f3n en el que alude a una \u00ab\u00e9tica hiperb\u00f3lica\u00bb, en la que el perd\u00f3n es una gracia absoluta, aparentemente sin condiciones; por otra parte, en el texto que escribi\u00f3 cuando en Francia se debat\u00eda la ley acerca de la imprescriptibilidad de los cr\u00edmenes contra la humanidad hac\u00eda una llamada al deber de no-perd\u00f3n porque el perd\u00f3n puede engendrar el olvido. El sentido com\u00fan es el que nos recuerda que el perd\u00f3n no es el olvido, pero en todas partes en donde el olvido, en una u otra forma, por ejemplo en forma de transformaci\u00f3n, de reconciliaci\u00f3n, de trabajo de duelo, puede infiltrarse, el perd\u00f3n ya no es puro. El perd\u00f3n debe suponer una memoria integral en cierto modo. No creo que haya un deber de no-perd\u00f3n; creo en cualquier caso en la heterogeneidad absoluta entre el movimiento o la experiencia del perd\u00f3n por un lado y todo lo que con demasiada frecuencia se asocia con \u00e9l, es decir, la prescripci\u00f3n, la absoluci\u00f3n, la amnist\u00eda, incluso el olvido en todas sus formas. El olvido no es simplemente el hecho de perder la representaci\u00f3n del pasado, sino tan solo el de transformarse, reconciliarse, reconstruir otro cuerpo, otra experiencia. Por consiguiente, no s\u00e9 si el perd\u00f3n es posible, pero, si es posible, debe concederse a lo que es y sigue siendo en cierto modo imperdonable. Si se perdona lo que es perdonable o aquello a lo que se le puede encontrar una excusa, ya no es perd\u00f3n; la dificultad del perd\u00f3n, lo que hace que el perd\u00f3n parezca imposible, es que debe dirigirse a lo que sigue siendo imperdonable.<\/p>\n<p>Pr.: \u2014A la pregunta \u00ab\u00bfse puede olvidar lo irreparable?\u00bb Jank\u00e9l\u00e9vitch parece responder que s\u00ed, puesto que su temor reside en el hecho de que el perd\u00f3n puede engendrar el olvido. Pero \u00bfpodemos rememorar lo irreparable? \u00bfHablar de lo que es indecible?<\/p>\n<p>D.: \u2014Para que haya perd\u00f3n, es preciso que se recuerde lo irreparable o que siga estando presente, que la herida siga abierta. Si la herida se ha atenuado, si est\u00e1 cicatrizada, ya no hay lugar para el perd\u00f3n. Si la memoria significa el duelo, la transformaci\u00f3n, ella misma ya es olvido. La paradoja aterradora de esta situaci\u00f3n es que, para perdonar, es preciso no s\u00f3lo que la v\u00edctima recuerde la ofensa o el crimen sino tambi\u00e9n que ese recuerdo est\u00e9 tan presente en la herida como en el momento en que \u00e9sta se produjo.<\/p>\n<p>Pr.: \u2014Para ello es preciso que el perd\u00f3n se solicite, y se tiene que poner de lado la tendencia tradicional que consiste, sobre todo en las morales cristianas, en tratar de separar al culpable de su falta en el momento del perd\u00f3n, porque, en la medida en que se vincula el perd\u00f3n con lo imperdonable, ya no se separa al culpable de su falta.<\/p>\n<p>D.: \u2014Eso es, en efecto, lo que recuerda Jank\u00e9l\u00e9vitch cuando dice que los alemanes no nos han pedido perd\u00f3n. La tradici\u00f3n a la que \u00e9l apela, y a la que con mayor frecuencia apelan tambi\u00e9n los que hablan de perd\u00f3n, es que, para que el perd\u00f3n resulte m\u00ednimamente digno de ser considerado, es preciso que el criminal lo solicite y, entonces, \u00e9ste se acusa a s\u00ed mismo. Considero que, aunque \u00e9ste sea un motivo muy fuerte de la tradici\u00f3n religiosa del perd\u00f3n, est\u00e1 en contradicci\u00f3n con otro motivo igual de fuerte, presente asimismo en dicha tradici\u00f3n, y seg\u00fan el cual el perd\u00f3n es una gracia absoluta, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier c\u00e1lculo, de cualquier evaluaci\u00f3n de castigo posible, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier juicio. Por lo tanto, ha de ser incondicional. Dicho de otro modo, hay algo en la idea del perd\u00f3n, en el pensamiento del perd\u00f3n, que deber\u00eda exigir que sea otorgado incluso ah\u00ed donde no es solicitado. Creo que hay ah\u00ed, no fuera de esa tradici\u00f3n judeocristiana isl\u00e1mica sino dentro de ella, una contradicci\u00f3n: por un lado, el arrepentimiento, la confesi\u00f3n, que quiere que el perd\u00f3n sea solicitado por alguien que ya no es exactamente el mismo, que reconoce su falta, y, por otro lado, la v\u00edctima, la \u00fanica que puede perdonar. Si hay perd\u00f3n, ha de ser un don incondicional que no aguarda ni la transformaci\u00f3n, ni el trabajo de duelo, ni la confesi\u00f3n del criminal.<\/p>\n<p>Pr.: \u2014En su texto usted entra en la cuesti\u00f3n del perd\u00f3n por la puerta de lo imperdonable. En cambio, la tradici\u00f3n, las instituciones, el derecho entran por la puerta del perd\u00f3n, ya que, al separar, como dec\u00edamos hace un momento, al culpable de su fechor\u00eda, se le deja la posibilidad de reintegrarse en la sociedad. Vayamos, pues, hasta el final: \u00bfes preciso cambiar el derecho?<\/p>\n<p>D.: \u2014El perd\u00f3n es heterog\u00e9neo al derecho, insisto mucho en esto. Jank\u00e9l\u00e9vitch tambi\u00e9n lo dice muy deprisa en su libro sobre el perd\u00f3n. Si separo al criminal de su falta en nombre del perd\u00f3n, perdono a un inocente, no a un culpable: el que reconoce su falta ya no es el mismo. Ahora bien, el perd\u00f3n no debe perdonar al inocente o al que est\u00e1 arrepentido, debe perdonar al culpable en cuanto tal y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, de ah\u00ed la experiencia casi alucinatoria que deber\u00eda ser la del perd\u00f3n, a un culpable que actualmente deber\u00eda estar re-present\u00e1ndose, repitiendo su crimen. \u00c9sa es la apor\u00eda del perd\u00f3n. No digo esto para decir que el perd\u00f3n es imposible, digo que si es posible es a costa de soportar lo imposible, lo que no se puede hacer, prever, calcular, y de aquello para lo que se carece de criterios generales, normativos, jur\u00eddicos o, incluso, morales en el sentido de las normas morales. Si el perd\u00f3n es \u00e9tico, es, como dice Jank\u00e9l\u00e9vitch, \u00abhiperb\u00f3licamente \u00e9tico\u00bb, es decir, que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de las normas, de los criterios y de las reglas.<\/p>\n<p>Pr.: \u2014Usted recuerda que el perd\u00f3n es siempre un asunto individual, que el perd\u00f3n colectivo es una noci\u00f3n dif\u00edcil de comprender, sobre todo en sus relaciones con el concepto de arrepentimiento. \u00bfPuede haber responsabilidad colectiva, desasosiego, y no arrepentimiento?<\/p>\n<p>D.: \u2014Hay desasosiego y debe haberlo. Distinguir entre el pesar, la confesi\u00f3n y el arrepentimiento es tomar el camino adecuado. Hay que analizar la sem\u00e1ntica de todas estas palabras. Algo en la significaci\u00f3n del perd\u00f3n exige que el perd\u00f3n sea solicitado, otorgado o negado para las experiencias singulares. No tengo derecho a pedir perd\u00f3n o a perdonar en nombre de otros individuos, v\u00edctimas o criminales. Esta singularidad est\u00e1 en lo m\u00e1s profundo del perd\u00f3n. Pero, al mismo tiempo, no hay escena de perd\u00f3n sin testimonio, sin supervivencia, sin duraci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la experiencia del trauma, de la violencia. Y, ya en esa singularidad de la experiencia, del cara a cara entre el criminal y la v\u00edctima, est\u00e1 presente un tercero y se anuncia algo parecido a una comunidad. De ah\u00ed el desasosiego que hay que confesar, y la contradicci\u00f3n: el perd\u00f3n es una experiencia del cara a cara, del \u00abyo\u00bb y del \u00abt\u00fa\u00bb, pero, al mismo tiempo, ya hay comunidad, generaci\u00f3n, testimonio. Desde el momento en que hay un enunciado, un perd\u00f3n otorgado o no, hay implicaci\u00f3n de la comunidad y, por consiguiente, de cierta colectividad.<\/p>\n<p>Pr.: \u2014Cuando usted habla de \u00abcolectividad\u00bb, de \u00abduraci\u00f3n\u00bb, me viene \u2014\u00a1c\u00f3mo no!\u2014 de nuevo a la cabeza el trabajo de Jank\u00e9l\u00e9vitch al que usted mismo alude en su seminario. Seg\u00fan \u00e9l, el perd\u00f3n es un asunto de tiempo, de duraci\u00f3n, de generaci\u00f3n: imposible de inmediato, el perd\u00f3n se torna posible en la siguiente generaci\u00f3n o, m\u00e1s bien, ella es la que ha de levantar acta del hecho de que se ha pasado p\u00e1gina.<\/p>\n<p>D.: \u2014En la carta que dirige a ese joven alem\u00e1n que le dice: \u00abNac\u00ed despu\u00e9s de la guerra, pero tengo mala conciencia\u00bb, Jank\u00e9l\u00e9vitch responde de forma extremadamente emocionante, en un arranque conmovedor, precioso y justo, que para su generaci\u00f3n el perd\u00f3n ser\u00e1 posible mientras que para \u00e9l no lo es, que \u00e9l no tiene derecho a perdonar. Admite as\u00ed que, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, es posible el proceso de lo que se llama \u00abperd\u00f3n\u00bb, pero piensa que ese perd\u00f3n es equ\u00edvoco, que aunque la historia contin\u00fae, aunque los pueblos alem\u00e1n y franc\u00e9s, alem\u00e1n y jud\u00edo, puedan volver a vivir juntos, aunque un simulacro de perd\u00f3n y de trabajo de duelo pueda permitir a la historia continuar, dicho perd\u00f3n es inaut\u00e9ntico. \u00c9sa es la tragedia: Jank\u00e9l\u00e9vitch reconoce a la vez la imposibilidad del perd\u00f3n y su inevitabilidad, bajo las formas equ\u00edvocas de la reconciliaci\u00f3n, del trabajo de duelo, de la vida que contin\u00faa, del trabajo de la historia, etc.<\/p>\n<p>Pr.: \u2014Sin embargo, cuando dice que \u00abel perd\u00f3n muri\u00f3 en los campos de la muerte\u00bb, seg\u00fan usted, le est\u00e1 negando al perd\u00f3n cualquier posibilidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>D.: \u2014S\u00ed, piensa que el perd\u00f3n tiene una historia. Eso es lo extraordinario de esa frase: tiene en cuenta una historia del perd\u00f3n, y dicha historia encuentra su sitio a partir de la imposibilidad del perd\u00f3n. Siento la tentaci\u00f3n de objetarle, con todo el respeto y la admiraci\u00f3n que siento por \u00e9l, que es precisamente en el momento en que el perd\u00f3n parece imposible cuando su posibilidad pura aparece como tal. Cuando lo imperdonable se nos presenta como tal es cuando se puede considerar la posibilidad del perd\u00f3n. Existe toda una tradici\u00f3n filos\u00f3fica que hace concordar el proceso del perd\u00f3n con el proceso de la historia. Hegel convierte el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n en el motor mismo de la historicidad. En los primeros textos de L\u00e9vinas encontramos algo bastante parecido. No hay historia sin perd\u00f3n, sin reconciliaci\u00f3n, etc., y, al mismo tiempo, hay en el perd\u00f3n algo que trasciende a la historia, que la interrumpe, que va m\u00e1s all\u00e1 en un instante parad\u00f3jico, incalculable, como un instante de locura\u2026<\/p>\n<p>Pr.: \u2014Para terminar, me gustar\u00eda decirle que nos hemos preguntado, al trabajar sobre su seminario, acerca de la formidable fragilidad de su pensamiento. Cuando digo fragilidad quiero decir que usted logra hacerse a la vez con los hilos de un perd\u00f3n eventualmente posible y de un perd\u00f3n imposible. Dice usted a la vez que habr\u00eda una fuga en la aceptaci\u00f3n del perd\u00f3n, que siempre hay algo insoportable en el perd\u00f3n y que, al mismo tiempo, es necesario. Al inscribir el perd\u00f3n en lo imperdonable, se encuentra usted en el coraz\u00f3n de una contradicci\u00f3n que hace que su pensamiento pase siempre de un extremo al otro y que sea casi fugitivo.<\/p>\n<p>D.: \u2014Prefiero la palabra \u00abfr\u00e1gil\u00bb a la palabra \u00abfugitivo\u00bb. Reivindico la fragilidad. La fragilidad del perd\u00f3n es constitutiva de la experiencia del perd\u00f3n. Trato de llegar al punto en que, si hay perd\u00f3n, ha de ser secreto, reservado, improbable y, por consiguiente, fr\u00e1gil. Sin mencionar la fragilidad de las v\u00edctimas, la vulnerabilidad que se suele asociar a la fragilidad, puedo decir que trato de pensar dicha fragilidad.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El martes 8 de mayo se realizar\u00e1 un nuevo encuentro del &#8220;Caf\u00e9 Filos\u00f3fico&#8221; organizado por el Colegio de M\u00e9dicos de Santa Fe. 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